viernes, 19 de septiembre de 2014

Pablo Barrero ha creado la primera Fundación dedicada en exclusiva a los cuidadores


La vida de Pablo Barrero cambió drásticamente a los 33 años el día en que, tras una década trabajando en el campo de la comunicación audiovisual en Estados Unidos, a su madre le diagnostican Alzhéimer. Desde ese instante decide consagrar su vida a cuidarla, durante 24 horas al día, siete días a la semana, y 365 días al año, hasta que ella fallece, cinco años después. «Era el pequeño de ocho hermanos, había dónde elegir, pero no lo dudé un segundo. Ella había hecho lo mismo conmigo cuando yo era pequeño, y teníamos una sintonía y una relación muy estrecha», cuenta. Barrero es la excepción que confirma la regla: cuidador y hombre, cuando el perfil corresponde en un 82% de las ocasiones a una mujer. «Los hombres también podemos demostrar que somos capaces de ejercer este trabajo. Además, ya es hora de que se implique el género masculino, ¿verdad?», pregunta, sin esperar respuesta.
Durante todo el tiempo que dedicó a su madre, tuvo la fortaleza de narrar su experiencia a través de su blog «Diario de un cuidador», logrando tanto éxito que este se ha convertido en una de las plataformas más importantes sobre el tema, con más de 287.000 seguidores en redes sociales y una audiencia por post de entre 1.5 y 14 millones de personas semanalmente en todo el planeta. Su experiencia fue llevada al mundo editorial con la publicación de «Diario de un cuidador», convirtiéndose en la primera obra redactada por un cuidador para cuidadores en lengua hispana a nivel internacional. Desde entonces, Pablo, alma mater de esta página, se ha convertido en uno de los ponentes más requeridos para hablar en distintos foros tanto a nivel nacional como internacional, sobre esta enfermedad.
Segunda víctima del Alzhéimer Tanto es así que Barrero ha logrado convertirse en la voz de los cuidadores en el mundo. «Esta figura es la segunda víctima directa del Alzhéimer, y hay mucho desconocimiento al respecto. Los cuidadores tienen una carencia tremenda de información y de ver y saber cómo la enfermedad les afecta a ellos. De buscar espacios donde se sienten comprendidos, donde se pongan las vivencias y las emociones de cara a la sociedad». «Hasta hace bien poco el cuidador permanecía en la sombra, a través del blog yo he tratado de abrir una ventana y mostrar lo que representa».
Porque para Barrero, ese desconocimiento de la figura del cuidador lleva a cometer muchos errores a aquellas personas que de pronto se convierten en uno. El principal, remarca, es que abandona.su vida. «Es muy fácil decirle a un cuidador que se tiene que cuidar, pero muy difícil hacerlo. Lo normal es que este anule sus vivencias». Por eso, prosigue, «es tan importante cuidarse, acudir a las AFAs (Asociaciones de Familiares de Alzhéimer), apoyarse en la familia, en el entorno, en los vecinos... si la sociedad se implicara un poco más, y hubiera más recursos de los gobiernos, todo sería más fácil».
Hoy, Diario de un Cuidador ha dado un paso más y es que en los próximos meses se convertirá en la primera fundación a nivel mundial, dedicada a la figura del cuidador de Alzhéimer (actualmente se encuentra en fase de constitución). Para Pablo, «no hay duda de que el cuidador es el gran olvidado en la historia del Alzhéimer y otras demencias. Por eso la misión de la "Fundación Diario De Un Cuidador" será volcarse en ellos, protegerlos, ofrecerles ayuda, asistencia, herramientas que mejoren su calidad de vida desde el momento en el que se inician como tales, durante todo el proceso de cuidado y también una vez su labor llega a su fin».
http://www.abc.es/familia-mayores/20140919/abci-alzheimer-cuidador-actividades-201409161818.html

lunes, 15 de septiembre de 2014

Razones por la que las parejas mayores se divorcian



Cuando las personas mayores se enfrentan al divorcio.
A Warning Sign for Elderly People. image by daseaford from Fotolia.com El divorcio entre las parejas de edad avanzada no es algo que se espere, sin embargo, la tasa de divorcio de las personas mayores de 65 años está aumentando. En 1990, era de cerca del 5% según los registros del censo de Estados Unidos. Para el 2002, era del 7,4%; esto es, un aumento del 48% en un periodo de 12 años. Erika Appenzeller, una abogada de familia, junto con Leonard Law Group en Atlantic City, Nueva Jersey, dice que existen varias razones por las que esto sucede.
El nido vacío
"En las parejas mayores, algunas veces se ve que el matrimonio se disuelve una vez que el nido queda vacío", dice Ms. Appenzeller. "Usualmente son parejas que se casaron temprano y comenzaron una familia de inmediato. Una vez que los hijos se van, se dan cuenta de lo distantes que se han vuelto”. Según FutureYears, una revista en línea dirigida a las personas en la edad de retiro, algunas veces los esposos se han sentido miserables por un tiempo pero retrasan la decisión de divorciarse hasta que los hijos crecen.
Crisis de la edad media
Según Ms. Appenzeller, la crisis de edad media a menudo es la culpable. "El esposo o la esposa se involucran románticamente con una persona más joven que creen que traerá cierta emoción que no sienten en el matrimonio actual", dice ella. "Lo que no ven, es que la nueva relación sólo es divertida por que no conlleva ninguna responsabilidad". Según FutureYears, las mujeres tienden a citar al abuso emocional como el factor principal para el divorcio, así como la infidelidad. Es el esposo el que más se queja sobre la incompatibilidad y la pérdida del amor, lo que potencialmente los lleva a buscar en otros lados.
Enfermedad
"El tipo más triste de divorcio entre las personas mayores es cuando uno de los dos se enferma o pierden un hijo", dice Appenzeller. "Este es el tipo de tragedia de la que algunas parejas simplemente no pueden recuperarse".
Coste Económico
Desafortunadamente, aun cuando el estrés causado por una enfermedad puede producir un divorcio, a menudo el impacto económico de la enfermedad es el culpable. Cuando un esposo es afectado hasta el punto en el que requiere un hogar de ancianos, la atención de la situación puede costar hasta US$12.000 por mes. Esto puede acabar rápidamente con los activos de la pareja y los beneficios del retiro. Una alternativa es el divorcio. Por triste que sea, el cónyuge sano permanece financieramente intacto.
Las malas noticias 
Financieramente, las mujeres mayores están en desventaja después del divorcio. Esta es una generación de mujeres que fueron tradicionalmente amas de casa. Solo una minoría de mujeres en este grupo de edad tiene pensiones por cuenta propia. Los hombres por otro lado, se niegan a pagar la pensión alimenticia al recolectar sus pensiones y muchas leyes estatales los apoyan en esta situación. El resultado es que la mujer de edad que se divorcia termina existiendo gracias a la Seguridad Social o tiene que enfrentarse a un mercado de trabajo para el que está muy mal preparada o es demasiado mayor.
Las buenas noticias 
FutureYears reporta que de un 75% a un 81% de parejas mayores divorciadas pasan a relaciones más saludables y felices. Con la tasa de divorcio aumentando en todas las edades, más personas son divorciados para cuando alcanzan sus años dorados, por lo que existe una nueva medida de aceptabilidad social... y mucha más compañía.

http://www.ehowenespanol.com/razones-parejas-mayores-divorcian-lista_135990/

viernes, 12 de septiembre de 2014

PROBLEMAS DE AUDICIÓN


Cerca de un cuarta parte de las personas de 65 a 74 años y hasta la mitad de los mayores de 75 años sufren una pérdida de audición lo suficientemente importante como para interferir con su actividad social. El hecho de no ser capaz de oír o entender las conversaciones limita la posibilidad de utilizar el teléfono, afecta a la capacidad de participar en diversas actividades sociales y produce un sentimiento de aislamiento. Si no se le pone remedio con rapidez, la sordera acaba convirtiéndose en un obstáculo que aísla socialmente. El mundo deja de tener interés, no se oye a los pájaros ni se perciben otros sonidos de la vida cotidiana. Cansados de repetir, los interlocutores sólo se dirigen a un sordo cuando no tienen más remedio. Y éste, apurado por las molestias e incómodo por las bromas o burlas que puedan producirse, deja de pedir que le repitan las frases.
También se aísla porque se cansa de leer los labios. Al final, se niega a salir porque, en la calle, en medio del bullicio, se siente aún más aislado, y los espectáculos le agotan porque debe mantenerse en alerta constante. Así, acaba por vivir en su propio mundo, calla y se repliega. En ocasiones, por el contrario, se convierte en un charlatán que habla sin parar y que acaba irritando a quienes le rodean. O, lo que resulta más grave aún: si no se toman medidas a tiempo (uso de un audífono), puede que quede alterado el propio mecanismo de comprensión de los sonidos, con lo que la amplificación de los mismos con un aparato no tendrá efectos satisfactorios.
Debido a la imposibilidad de oír, la persona que padece sordera puede volverse injustificadamente desconfiada y estar más expuesta al peligro de alucinaciones auditivas («hablan mal de mí», «me insultan»...) que pueden derivar en el desarrollo de personalidades débiles, en delirios y otros problemas graves.
La falta de audición en la persona mayor puede ser debida a diferentes problemas, algunos de los cuales pueden tener tratamiento. La causa más común de pérdida de audición en la población mayor es la llamada presbiacusia, es decir, la disminución auditiva debida al propio proceso de envejecimiento caracterizada por una otoesclerosis.
No obstante, el envejecimiento no es sinónimo de sordera. Sí es cierto que el oído sufre una serie de cambios asociados con el envejecimiento que comportan unas modificaciones auditivas, pero nunca una sordera, por lo que ante cualquier problema de audición se recomienda acudir al médico especialista, el otorrinolaringólogo, para un estudio y valoración de las causas que motivan la pérdida de audición. Según la causa, así será el tratamiento, pero nunca debe de ser el de la resignación y el de la creencia errónea de que es algo natural con la edad.
El envejecimiento no es sinónimo de sordera. Muchos casos tienen su tratamiento específico. Así al mejorar la sordera mejora su calidad de vida como el evitar el aislamiento que el no oír les produce Muchas formas de hipoacusia son tratables y el tratamiento puede producir mejoras importantes en la productividad y la calidad de vida. Uno de estos tratamientos es la utilización de audífonos para mejorar la audición y con ello la función social. Los audífonos deben ser recetados por un otorrinolaringólogo y comprados en tiendas especializadas en audioprótesis. Deben estar adaptados a cada nivel de audición y seguir, durante su vida útil (unos cinco años), el control del especialista. Antes de adquirirlos, es imprescindible un periodo de prueba.
Existe en el mercado español una gama muy amplia de modelos de audífonos. Los hay tan pequeños que, introducidos en el conducto del oído, resultan casi invisibles; otros se colocan en la oreja o detrás de ella. Todos disponen de un micrófono y amplifican el sonido, pero los distintos sistemas que utilizan para procesar la señal hacen que se dividan en dos grandes familias: analógicos y digitales. El audífono se debe llevar siempre puesto, lo mismo que las gafas, y no quitárselo más que para dormir. De este modo, la adaptación será mejor y más rápida. Con él, vuelven a oírse los ruidos de fondo, que habían desaparecido, y el cerebro tiene que volver a aprender a seleccionar de manera normal la información auditiva que recibe para extraer de ella lo que considera realmente importante. Si el audífono no se lleva de forma permanente, el cerebro no puede restablecer esta función, es decir, reconocer de nuevo con normalidad las palabras, una vez recuperada la audición de los sonidos agudos.
Recomendaciones de actuación ante una persona mayor con mala audición
Hay actitudes muy sencillas que favorecen enormemente la comunicación con una persona con dificultades de oído y que la ayudarán a salir de su aislamiento:
- Antes de hablarle, llamar su atención
- Vigilar que no haya obstáculos entre el rostro del interlocutor y el suyo
- Mirar a la persona de frente
- Procurar eliminar, en la medida de lo posible, los ruidos de fondo
- Evitar comer, caminar o fumar cuando uno se dirige a la persona con dificultades de audición
- Hablar con claridad y a ritmo medio
- Gesticular para que las palabras sean más explícitas
- Si una frase no se ha entendido bien, o lo parece, volver a enunciarla
- Mostrarse tranquilo y ser paciente
- En caso de mala comunicación, pedir a la persona con deficiencia auditiva que sugiera los medios para mejorarla.

http://mayores.consumer.es/documentos/enfermedades/audicion/intro.php

Viviendo y Sobrellevando la Incontinencia


La incontinencia es considerada un trastorno de adultos mayores aunque es un padecimiento que se puede presentar en personas de cualquier edad. La incontinencia afecta a todos los grupos de edad, niños, jóvenes y adultos. A pesar de que la incontinencia puede ocurrir en etapas tardías de la vida, es probable que el adulto mayor maneje su incontinencia a lo largo de varios años. Es importante reconocer que para muchas personas la incontinencia es tratable.
Desafortunadamente, ha existido una falta de información al alcance de todo el público en cuanto a la incontinencia y una falta general de conciencia sobre la frecuencia de este trastorno. La incontinencia no solo afecta a las personas que la padecen sino a toda su familia. Todos los miembros de la familia también necesitan educarse en cuanto a este padecimiento.
No es un tema fácil de discutir, ni siquiera con el propio médico. Si el doctor no pregunta directamente sobre el tema de la incontinencia probablemente el paciente no le consultará por sí mismo.
Como se vive Con la Incontinencia
A pesar de la edad de la persona, ya sea joven o anciano, existen varios factores que tienen en común quienes viven con incontinencia. Puede llevar al aislamiento. No es un tema fácil de discutir. En muchas ocasiones, las personas se encuentran renuentes a discutirlo con sus médicos. Si el médico no lo habla directamente con el paciente, las probabilidades indican que el paciente tampoco lo hará. Es común que el paciente que tiene pérdida del control urinario, también tenga incontinencia fecal. A pesar de que reconozcan la incontinencia urinaria, en muchas ocasiones no quieren reconocer que también tienen incontinencia fecal.
Se requiere de mucho valor para que una persona admita que está presentando incontinencia. Este desorden está muy estigmatizado. Para la persona que lo está padeciendo, admitir que sufre de incontinencia parecería ser más bien una confesión y no una declaración de hechos. En demasiadas ocasiones, después de tomar el valor necesario para hablar sobre su incontinencia, la persona se enfrenta con un desinterés o con una falta de conocimiento, respuesta que solo sirve para aumentar sus sentimientos de desesperación y aislamiento. Es importante que el reconocimiento de la incontinencia sea manejado con empatía y una gran muestra de apoyo.
Es primordial que las personas que se encargan del cuidado del paciente, reconozcan el impacto psicológico que la incontinencia puede tener sobre la vida de una persona. En múltiples ocasiones, el único enfoque es controlar las heces sin darle la importancia necesaria al impacto psicológico, social y de calidad de vida de esa persona.
La incertidumbre de vivir con la posibilidad inminente de tener un episodio de incontinencia puede incapacitar a la persona. Es difícil que las personas que no padecen de este trastorno entiendan su verdadero impacto.
Muchas personas que sufren de incontinencia sienten que la mayoría de sus vidas giran alrededor de tener un baño cerca.
La sensación de libertad y de estar bajo control llega cuando cuentan con programas individualizados para el manejo de esfínteres, y con estar preparados ante la eventualidad de presentar un episodio de incontinencia en un lugar público. La incontinencia en público es generalmente el peor temor que sienten las personas.
Ese temor proviene de los sentimientos de vergüenza, pena, humillación y coraje que generan los episodios de incontinencia. Es difícil controlar esta gama de emociones y al mismo tiempo llegar a un baño, limpiarse, cambiarse la ropa, y volver a la actividad como si nada hubiese sucedido, sabiendo todo el tiempo que puede volver a suceder en cualquier momento. El adulto mayor también se ve ante la imposibilidad de llegar al baño con rapidez, la falta de agilidad, y en ocasiones la necesidad de que alguien los ayude. Todo esto se suma a la frustración de vivir con la incontinencia.
El manejo de la incontinencia depende de una variedad de factores. La aceptación y el apoyo son factores primordiales en su manejo. Existen ajustes y concesiones que tienen que existir. Para que los individuos lleguen a aceptar su trastorno, deben sentirse seguros de que aun existe una buena calidad de vida para ellos.
El nivel de aceptación ante este padecimiento puede variar entre las distintas personas. Algunas sienten que han llegado al fin de sus vidas y se entregan a esos sentimientos de pérdida de control. La incontinencia es inaceptable y ellos carecen de habilidad para sobrellevarlo. Seguramente no cuentan con un sistema de apoyo que reconozca lo difícil que es la incontinencia. Como resultado, estas personas se enojan o se vuelven pasivas e intentan poco esfuerzo para ayudarse o no lo intentan del todo.
El coraje puede ser constructivo para algunos. Puede llevar a las personas a tomar acciones de forma positiva. De hecho, está bien sentir coraje; es de esperarse. La incontinencia es una pérdida y necesita reconocerse como tal. Las personas podrán necesitar buscar ayuda profesional para hacer este ajuste.
Las personas con incontinencia pierden la habilidad de ir a donde quieran y hacer lo que desean sin pensar en la cercanía de un baño. Se pueden volver inactivas. Su desplazamiento puede verse limitado; podría llegar a suceder que ya no quisieran utilizar los autobuses o los aviones, como medios de transporte, por dar un ejemplo. Algunas personas sienten que han cambiado de identidad como resultado de su incontinencia. Sienten que han sido controlado/as por esta enfermedad.
El apoyo para las personas con incontinencia es de primordial importancia. Las personas pueden sentirse fortalecidas y mejor preparadas para manejar su incontinencia si no se sienten solos ni con temor para expresarse.
Todos los miembros de la familia o los que cuidan de estas personas necesitan informarse sobre el tema para que puedan dar mayor apoyo, no solo en el manejo físico, sino también en los aspectos emocionales.
Aquí hay algunos consejos de cómo pueden ayudar los miembros de la famili y las personas que cuidan a los que sufren con estos problemas Deben reconocer que en la mayoría de los casos, las personas no tienen control sobre lo que les pasa. Las personas con incontinencia intentan de todas las formas de esconderlo y de evitar una situación penosa. La energía que gastan intentando ocultar esta situación para que los demás no se den cuenta, puede ser enorme. Las personas se cansan física y emocionalmente al tratar de actuar como si no sucediera nada, “que todo está bien”.
Es importante saber escuchar. Muchas personas que sufren de incontinencia simplemente necesitan una salida para expresar su frustración. Necesitan poder resolver los niveles de luto que se asocian con la perdida que sienten.
A las personas que sufren de incontinencia no se les debe hacer sentir mal, avergonzarlos o apenarlos, ni siquiera en forma de broma. El humor puede ser positivo, pero únicamente si la persona ya ha logrado aceptar su condición. No hay nada humorístico acerca de su situación para la persona que tiene que vivir con la incontinencia día a día.
Las personas que padecen de incontinencia deben estar preparadas. Eso podría significar que deben utilizar ropa interior que los proteja. Es de ayuda que siempre tengan a disposición artículos de limpieza personal y un juego adicional de ropa. Utilizar la ropa interior protectora, es un cambio difícil de aceptar. Las personas evitaran usarlas todo el tiempo que les sea posible. Hay una sensación de negación que existe con la incontinencia. Utilizar este tipo de ropa interior significa que tienen que reconocer y dejar de negar su incontinencia.
El tener asegurado un fácil acceso a un baño cercano, es importante. Lo primero que se debe hacer, cuando se encuentran lejos del hogar, es identificar el baño más cercano y asegurar un fácil acceso a él.
Es importante ser flexible. Se puede requerir cambiar los planes a última hora. Si la persona que sufre de incontinencia no se siente cómoda/o de abandonar el hogar, no debe ser obligada a hacerlo. El día de mañana podría ser un mejor día.
Los profesionales de la medicina pueden ofrecer su apoyo
Es imperativo que a aquellos que no son capaces de cuidar de sí mismos, se les trate con dignidad. Se necesita escuchar cuales son las necesidades del individuo. Hay que hacer que cuenten con la mayor cantidad de información posible. Una gran cantidad de materiales educativos se encuentran disponibles a través de la Fundación Internacional de Trastornos Funcionales Gastrointestinales así como también de otras organizaciones.
Es importante ayudar a la persona que vive con incontinencia a tener una actitud de autoconfianza y de respeto propio.
Recuerde, la incontinencia es una batalla personal. Usted puede convertirse en un aliado importante. Si usted encuentra que comienza a decir “Esto es algo con lo que va a tener que aprender a vivir”, por favor entréguele a esa persona la información necesaria para que sepa “como” debe vivir con ello.
Recuperando el Control Al compartir una historia personal de cómo vivir y manejar la incontinencia, espero que otros puedan encontrar nuevas formas de aceptar los retos diarios que presentan estos trastornos).
Días cálidos de verano en la playa…días de fiesta compartidos con la familia y los amigos…amanecer en el lago con una caña de pescar en el agua…un fin de semana turístico con viejos amigos…estos y muchos otros eventos nos llenan de memorias cálidas y felices o nos llenan de anticipación, mientras que nos preparamos y planeamos. Para los que vivimos con una disfunción del colon existe otra emoción latente – ¡MIEDO! Vivir con miedo me transformó de ser una persona extremadamente activa con un sin fin de intereses a ser una prisionera de mi propio hogar. Mientras más miedo sentía de alejarme de mi baño, la incontinencia continuaba robándome de mis experiencias significativas. Lentamente, con el amor y apoyo incondicional de mi familia, médicos y amigos, comencé a recuperar el control de mi vida que la disfunción del colon (en mi caso incontinencia) me había quitado. Existen aún muchas dificultades en mi vida, y sobrellevo mi incontinencia día a día. Sin embargo, cuando comencé a buscar ayuda para manejar mi trastorno del colon, obtuve la confianza que necesitaba para tomar el control necesario de la situación. Mientras más me permitía sentir la libertad de tomar riesgos, y la libertad de equivocarme en el camino, mi vida se volvió más llena y feliz de nuevo.
El primer paso para salir de mi hogar y recuperar el control de mi vida, consistió en llevar un diario. En mi diario lleve un registro de mi comida diaria (que, cuanto y cuando comía y bebía), junto con mi patrón diario de mis evacuaciones. En vista de que cada individuo reacciona de forma distinta ante los diversos alimentos, utilicé mi diario para obtener la información específica sobre mi cuerpo. Esto me permitió crear una lista de alimentos “seguros” en el manejo de mi situación personal. Esta información me devolvió la libertad de comer fuera de mi casa, o de salir de mi casa, sin el miedo constante de pasar vergüenzas por mi incontinencia. Me reservo la experiencia de comer alimentos nuevos para los momentos en que estoy en mi hogar y voy añadiendo estos alimentos a mi lista para futuras referencias.
El segundo paso es siempre estar preparada por si un accidente llegara a ocurrir lejos de mi hogar. Esta preparación involucra reunir las cosas que son necesarias o que me ayudan en mi “kit de sobrevivencia”. (Nota: los siguientes artículos son específicos para mi situación. Tendrá que tomar en cuenta las distintas variaciones para sus necesidades personales.)
Bolso o Mochila. Elija algo que lo haga sentir cómodo/a. Algunas sugerencias son: bolsa de cámara o computadora, portafolio, bolsa grande, un maletín de viaje, una mochila. Lo que sea que elija, asegúrese que sea ligera, que tenga espacio suficiente para sus necesidades, y que tenga varios compartimientos.
Medicamentos. El uso de medicamentos debe ser según lo recetado por su médico. Si necesita varios tipos de medicinas, le ayudará a ahorrar espacio llevar una caja pequeña con varios compartimientos. El estuche que yo utilizo guarda lo suficiente para una semana de medicina.
Lubricante. Necesita encontrar un lubricante que sea el adecuado para su situación. Si tiene dudas, es mejor consultar a su médico, farmaceuta, o enfermera. Para ahorrar espacio, cargue un tubo parcialmente utilizado o uno de tamaño de bolsillo.
Guantes. Es muy importante comprar guantes que sean del tamaño correcto para usted. Si los guantes son demasiado grandes, se vuelven torpes e interfieren con la limpieza eficiente o manejo de sus evacuaciones. Si son demasiado pequeños, los guantes restringirán el movimiento de sus dedos durante una evacuación y podrán romperse durante la limpieza.
Dedal de látex. A diferencia de los guantes, estos no proveen una protección completa. Sin embargo, son más pequeños, caben fácilmente en una cartera o bolso pequeño y sirven muy bien en caso de requerir una estimulación dactilar o en caso de necesitar insertar un supositorio.
Ropa interior re protección. Debe experimentar con los productos que se encuentran disponibles, y que por lo general se utilizan más para la incontinencia urinaria, hasta que encuentre uno que lo haga sentir cómodo/a. La preferencia personal y el confort deben ser los factores decisivos.
Pañuelos Desechables. Se puede llevar de cualquier tipo. Para ahorrar espacio, guarde varios pañuelos en su bolso en lugar de llevar una caja.
Paños húmedos de limpieza. Yo prefiero los paños húmedos sin alcohol. Yo cargo con un estuche rígido con 16 paños. Esto me da el tamaño compacto, con un paño lo suficientemente grande para darme una limpieza adecuada. El estuche rígido y los 16 paños me ayudan a mantener la humedad de los paños hasta que los utilice. Si los paños se secan, los puede humedecer con agua, sin embargo esto no le da la misma sensación de limpieza “fresca”. Si utiliza una gran cantidad de paños, podría ser más económico comprar en grandes cantidades y rellenar el estuche de su bolso.
Protectores desechables. Es una sabana desechable, impermeable y muy absorbente. Yo prefiero los del tamaño de 22.5”x 33.5” que sirven para proteger un espacio más grande. Estos protectores son muy útiles si se da el caso de que no tenga fácil acceso a un baño para la limpieza (o cuando este al comienzo de su programa de reentrenamiento de las evacuaciones). También protege las alfombras u otras áreas para que no se ensucien, durante el aseo.
Bolsas plásticas con cierre. Yo cargo con varias bolsas de distintos tamaños que pueden servir para guardar y sellar la ropa que se ensucia, hasta que regrese a casa. También utilizo las bolsas para deshacerme de las cosas que se ensuciaron. Los programas ecológicos de su estado o comunidad pueden requerir o tener sugerencias para deshacerse de sus desechos médicos. Debe contactarlos para cualquier información que necesite.
Cambio de ropa. Los pantalones, faldas o shorts deben ser de color neutral que pueden ser utilizados con varios colores. Elija un material ligero que se dobla a un tamaño compacto y no se arrugue. La ropa de ejercicio es ideal. Elija algo que le haga sentir cómoda/o, ya que puede sentirse muy cohibida/o al momento de necesitar cambiarse de ropa.
Aerosol desodorante. NO lo sustituya con perfume. Elija un producto que elimine los olores fétidos, en lugar de intentar enmascarar el olor con perfume, que generalmente resulta en un olor aun más ofensivo. Puede buscarlo en el hospital más cercano, en una clínica o en la farmacia. Haga la prueba con el producto en su casa para ver si funciona en su situación. Recuerde que querrá llevar un producto en tamaño de bolsillo.
Agua para beber. Si voy a permanecer lejos de mi hogar por un período prolongado, llevo conmigo una botella de agua u otros líquidos. Otra sugerencia es utilizar únicamente agua embotellada u otros líquidos que haya probado con anterioridad. Busque en su diario cuales líquidos pueden aumentar sus posibilidades de tener diarrea o de expulsar gases.
Alimentos. Dependiendo de la actividad en que me encuentro involucrada, llevo conmigo un poco de alimentos, como frutas o galletas. Esto es de gran utilidad cuando estoy en lugares en donde únicamente sirven alimentos que son problemáticos para mí. También he encontrado que el comer pequeñas cantidades a lo largo del día me ayuda a evitar los reflejos naturales activos y la peristálsis (movimientos parecidos a olas) de mi colon, después de una comida.
Yo mantengo mi “kit de sobrevivencia” empacado en todo momento. En climas adecuados lo dejo en mi coche. Si utilizo cualquier artículo a lo largo del día, simplemente lo reemplazo cuando llego a casa. Me gustaría decir que nunca he tenido que utilizar estos artículos, sin embargo, cuando se vive con una disfunción del colon, debemos enfrentarnos a la realidad de que los accidentes SI suceden. Puedo asegurar de que con la ayuda de mis amigos y mi familia adorada, he encontrado que si es posible recuperar el control y manejar los retos que se presentan al vivir con una disfunción colónica.
Existen recursos que le ayudarán a localizar los artículos que le enseñen a recuperar el control de su situación personal. Además del IFFGD, unas cuantas sugerencias son: su médico, clínica, enfermera, farmaceuta y grupos de auto-apoyo. Si le avergüenza discutir su problema de manera personal, intente obtener información telefónica de las cosas que requiere o de los artículos que no puede localizar. Una vez que comience a manejar su situación, encontrará que se vuelve más fácil de discutir y de sobrellevar. Con lo que sea que usted decida utilizar para ayudarse con su situación personal, le deseo mucho éxito. Recuerde que aunque los trastornos intestinales/colon pueden presentar retos u obstáculos diarios a los que debe enfrentarse, no tiene que robarle la vida llena y activa que usted merece.








http://www.iffgd.org/site/learning-center/espanol/viviendo-sobrellevando-incontinencia


lunes, 1 de septiembre de 2014

INCONTINENCIA URINARIA


¿QUÉ ES? 
La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina. El afectado tiene una necesidad imperiosa y repentina de orinar pero es incapaz de retener la orina. Los escapes pueden producirse al estornudar, reír, realizar algún esfuerzo o ejercicio físico. Supone un problema higiénico, social y psíquico, ya que influye en la actividad cotidiana del enfermo y reduce su calidad de vida. La incontinencia no es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical que se presenta en numerosas enfermedades.
CAUSAS 
Puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos. Sin embargo, es más frecuente en las mujeres que en los hombres. La incontinencia se produce cuando la presión dentro de la vejiga es superior a la presión en la uretra. Este trastorno puede deberse a una hiperactividad del detrusor que, en algunos casos, es motivada por un problema neurológico; por una alteración del esfínter externo y de los músculos del suelo pélvico; por el fallo del esfínter interno por relajación inapropiada o lesión orgánica, o por un daño neuronal.
TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA 
Incontinencia urinaria de esfuerzo: la pérdida de orina se produce al realizar cualquier movimiento o actividad física. La risa, el estornudo, el deporte, la carga de objetos pesado o el mero hecho de ponerse en pie o agacharse puede provocar escapes de orina que van desde unas gotas hasta un chorro. Afecta a más de un millón de mujeres. El origen de esta incontinencia se encuentra en la uretra, que en la mujer es corta y está en la vejiga y en los genitales externos. El esfuerzo físico, aunque sea leve, provoca un aumento de la presión en el abdomen y en la vejiga, pero no es transmitida a la uretra, lo que desencadena la incontinencia. El embarazo y la edad provocan una pérdida de elasticidad y de tensión en el suelo pélvico, por lo que la vejiga y la uretra caen y sus mecanismos de continencia sólo son efectivos en reposo. Este tipo de incontinencia no está asociada a la necesidad de orinar.
Incontinencia urinaria de urgencia: Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de orinar. Por lo tanto, existe una consciencia previa. El origen de esta incontinencia se encuentra en el detrusor. Se pueden distinguir dos tipos de incontinencia urinaria de esfuerzo:
Sensitiva: es provocada por un aumento de los impulsos sensitivos desde los receptores de tensión/presión que se encuentran en las paredes de la vejiga. Aparece una sensación temprana de plenitud y urgencia por orinar. Puede estar asociada a enfermedades. Motora: la pérdida de orina es motivada por una hiperactividad del detrusor, es decir, un fallo en la inhibición motora del reflejo de la micción. Está causada, principalmente, por mecanismos psíquicos, esfuerzos u obstrucción. Incontinencia urinaria mixta: La pérdida de orina se produce por un hiperactividad del músculo detrusor y un trastorno en los mecanismos esfinterianos. En este caso, la incompetencia del cuello vesical permite la entrada de orina en la uretra proximal. Como consecuencia, el detrusor entiende que se ha iniciado la micción y libera el reflejo que produce su contracción.
Incontinencia urinaria por rebosamiento: La pérdida de orina se produce porque la vejiga se encuentra distendida por obstrucción e imposibilidad de vaciado. Se distinguen dos causas de incontinencia urinaria por rebosamiento:
Orgánica: En este caso la vejiga se encuentra distendida por una obstrucción que impide el paso de la orina y es incapaz de vaciarse. Cuando la vejiga ya no puede distenderse más se produce el rebosamiento. Los tumores prostáticos y la hipertrofia benigna de próstata son las principales enfermedades que originan este tipo de incontinencia. Neurológica: Un daño neurológico del núcleo parasimpático medular o del nervio pélvico provoca que el detrusor no tenga fuerza. Generalmente es motiva por lesiones medulares, esclerosis múltiple o intervenciones quirúrgicas que afectan al nervio pélvico. Incontinencia urinaria de causa psicógena: Está asociada a estímulos externos que afectan a los sentidos (frío o agua); a emociones fuertes y repentinas (miedo, angustia o placer); o a fobias y manías.
Incontinencia urinaria de causa neurológica: Engloba las alteraciones de la dinámica miccional que se originan en el sistema nervioso. En su desarrollo influyen los accidentes cerebrovasculares, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y las lesiones medulares.
DIAGNÓSTICOS 
En primer lugar debe confirmarse que se trata de una pérdida de orina totalmente involuntaria y objetivamente demostrable. Para establecer un diagnóstico correcto hay que establecer los factores externos y los trastornos de las vías urinarias que originan la incontinencia. Será necesaria una exploración física minuciosa que incluya un examen de la sensibilidad perianal, y estudios analíticos, radiológicos y urodinámicos.
Deben tenerse en cuenta los antecedentes personales y las enfermedades concomitantes, como las patologías neurológicas, enfermedades sistémicas con repercusión sobre el sistema nervioso central, y las intervenciones previas que hayan afectado al tracto urinario (uretrotomías, resección transuretral de próstata, etc.), al abdomen y pelvis (resección abdominoperineal de colon o histerectomías), y a la columna vertebral (descompresiones o laminectomías). Asimismo, hay que controlar la medicación que toma el enfermo, ya que algunas sustancias pueden desencadenar o agravar la incontinencia. Junto a los análisis de sangre se pueden realizar otras pruebas complementarias:
Radiografía simple de abdomen: permite diagnosticar la litiasis vesicular que causa la incontinencia urinaria de urgencia, sobre todo en pacientes con hipertrofia benigna de próstata. Urografía intravenosa: sirve para valorar la morfología y el correcto funcionamiento de las vías urinarias altas. Ecografía vesicoprostática: diagnostica la litiasis y los tumores vesicales, medir la próstata y determina su obstrucción. Estudios urodinámicos: evalúan la actividad funcional del tracto urinario inferior en la fase de llenado y vaciado vesical.
TRATAMIENTOS
Medidas higiénico dietéticas: los afectados deben controlar los líquidos que toman para evitar la formación excesiva de orina. Existen alimentos que son diuréticos, como algunas frutas y verduras. También es importante la forma en la que se toman: las sopas, los guisos y los alimentos hervidos aportan más líquidos que los asados y fritos. Entre los líquidos que favorecen la formación de orina se encuentran el agua, la leche, el alcohol y las infusiones. Se debe distribuir mejor el horario de la toma de bebidas, bebiendo más durante la mañana y disminuyendo paulatinamente las bebidas conforme avanza el día. En el caso de los niños con enuresis, es aconsejable adelantar la hora de la cena.
Tratamiento farmacológico: el objetivo del tratamiento farmacológico es conseguir que la vejiga sea capaz de distenderse sin contraerse durante el llenado y que la uretra se mantenga cerrada durante el llenado. Los fármacos más utilizados son los anticolinérgicos, sustancias que, al disminuir la capacidad contráctil del detrusor, aumentan la tolerancia del llenado vesical y la continencia. Son útiles en las contracciones involuntarias del detrusor no neurológicas, la incontinencia mixta y la hiperreflexia del detrusor. Su eficacia está demostrada en cuanto al alivio de los síntomas, pero sus efectos secundarios, fundamentalmente la sequedad de boca, la taquicardia y la excitación, son muy severos en algunos pacientes, que en ocasiones deben abandonar el tratamiento. Están contraindicados en los enfermos con glaucoma y arritmias cardiacas. Entre los anticolinérgicos más comunes se encuentran la oxibutinina, el flavoxato, la propantelina, la metantelina y el cloruro de trospio. Cirugía: existen diferentes soluciones quirúrgicas según el tipo de incontinencia, las características de la vejiga y la uretra. Autocateterismo intermitente: consiste en la introducción, a través de la uretra, de un catéter en la vejiga. Se utiliza principalmente en la incontinencia causada por daño neuronal o de los nervios que controlan la micción. Con el catéter se consigue el vaciado completo y se evitan los escapes de orina. Entrenamiento de la vejiga: los pacientes recuperan el control de la vejiga aprendiendo a resistir el impulso de salida de la misma y contribuyendo de esta manera a aumentar la capacidad de la vejiga. Esto se consigue mediante ejercicios que desarrollan la musculatura del suelo pélvico. Tratamiento paliativo: dentro de este tratamiento se encuentran los pañales absorbentes, los colectores o las bolsas de orina. Estimulación eléctrica intravaginal Su objetivo es conseguir la contracción del piso pélvico mediante la estimulación del nervio pudendo con un electrodo intravaginal. Estimulación eléctrica intravaginal: estimulación eléctrica intravaginal Su objetivo es conseguir la contracción del piso pélvico mediante la estimulación del nervio pudendo con un electrodo intravaginal.
OTROS DATOS
Personas que la padecen: Niños (enuresis). Mujeres en edad laboral. Varones con problemas prostáticos. Tercera edad. Pacientes neurológicos: enfermos de Parkinson, esclerosis múltiple y lesión medular. Los efectos psicosociales de la incontinencia suelen llevar implícitos numerosos trastornos emocionales entre los que se encuentran la pérdida de autoestima y la discontinuidad en las actividades laborales, sexuales y sociales. Muchos afectados se niegan a alejarse de su entorno familiar por temor a enfrentarse a situaciones embarazosas, limitando sus tareas habituales y su independencia. Entre los problemas psicosociales más frecuentes se encuentran los siguientes:
Sentimientos de humillación personal. Vergüenza ante sí mismo y ante los demás. Reacciones emocionales de inseguridad. Inhibición afectiva. Ansiedad. Depresión y tristeza. Inhibición de la sexualidad. Incapacidad para enfrentar los problemas. Aislamiento social. También es importante hacer referencia a la Enuresis. Aunque este término se refiere a la pérdida involuntaria de orina en general, en la actualidad se utiliza para definir la incontinencia nocturna durante el sueño. Se manifiesta especialmente en niños, siendo más frecuente en el sexo femenino. En su aparición influyen los siguientes factores: hereditarios, ansiedad, alteraciones psicológicas, inmadurez cerebral, profundidad del sueño, patología funcional y orgánica. En definitiva, existen muchas teorías sobre el origen de esta incontinencia urinaria, aunque ninguna es del todo concluyente. Para tratar este trastorno hay que realizar un análisis de los rasgos sociales y biológicos del niño, así como de la actitud y la disposición de los padres. Casi todos los casos de enuresis se resuelven con el tiempo y los afectados no sufren ninguna alteración de la personalidad. Su capacidad intelectual es igual que la de los demás niños.
La incontinencia en ancianos
Es otro de los trastornos más comunes e incapacitantes en los ancianos. Afecta a más del 15 por ciento de los mayores de 65 años no institucionalizados y al 35 por ciento en los hospitales. Cuanto mayor sea la incapacidad física o psíquica, más aumenta este trastorno. En estos casos al fallo en el control de la micción se unen muchas causas de incontinencia: los cambios fisiológicos, y el deterioro neurológico y del sistema nervioso central. Esta población se ve especialmente afectada por la incontinencia urinaria, llevándoles a limitaciones importantes e incluso al aislamiento social y familiar. Para combatir este problema se pueden administrar fármacos, aplicar cirugía o medios paliativos que les permitan continuar con sus actividades cotidianas y mejorar su calidad de vida.

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